EL GRAN SALTO CUANTICO 
y el Ser Humano

 

 

Sabio no es aquel que tiene su mente atiborrada de información. La verdadera sabiduría consiste en poder ser felices en el mundo tal como es, sin pretender acomodarlo como a nosotros nos gustaría que fuera. 

Tu paz interior y tu felicidad dependen de aceptar que no puedes elegir lo que crees que debería ser, pero que
 sí puedes escoger cómo quieres ver lo que ya tienes. 

Cuando juzgas como buena o mala una situación confundes la realidad con tu interpretación de ella, entonces harás que la paz sea imposible para ti porque tendrás tu mente enfocada en conflictos y, por Ley de Correspondencia, conflictivas serán también las experiencias que el mundo exterior te brinde.
 

El
 Dr. Hans Jenny (1904-1972), médico y científico suizo, estudió las relaciones entre materia y energía y, respaldado por una metodología muy bien documentada que puede ser reproducida en los laboratorios, construyó el fundamento de una nueva ciencia a la que llamó Cimática (Cymatics). Catorce años de experimentación le llevaron a comprobar que el mayor o menor grado de complejidad molecular y evolutiva de un ser depende de las frecuencias de energía que reciba su cuerpo. 
 
 
Una dimensión es la amplitud determinada de frecuencias vibratorias que producen en la materia un diseño particular de patrones biológicos. Cambia la frecuencia y el cuerpo muta en forma correspondiente.
 

¿Es eso lo que está ocurriendo entonces con la vida en la Tierra, considerando que estamos siendo bombardeados por energías de altísima frecuencia procedentes del sol central galáctico? 

Observemos algunos efectos inmediatos: ¿has notado cómo el tiempo se acelera cada día más? Ciertamente parece transcurrir más rápido porque nuestras células han acelerado su pulso para adaptarse al incremento del pulso de la Tierra (frecuencias Schumann). Y de la velocidad de ese pulso depende nuestra percepción del tiempo. El tiempo se ha estado acelerando y continuará haciéndolo en la medida en que nos aproximemos al momento crítico del cambio dimensional. La llamada Resonancia Schumann o pulso de la Tierra antes era una constante de 7.8 hertzios; ahora ha subido a 12 Hz y tendrá todavía que elevarse a 13 hertzios.
  


Cuando alcance ese punto, llegará el umbral donde nos estabilizaremos en una octava superior de frecuencia y se iniciará para nosotros otra etapa de la creación en una realidad diferente. 

Créelo o no, ahora vives la transición entre el tiempo lineal que bien conoces y el infinito del eterno. ¿Qué nos ocurre físicamente cuando se elevan las frecuencias de luz que recibimos? Igual que los experimentos del Dr. Jenny, un ser vivo recibe esta energía como nueva información, que molecularmente se codifica en el ADN y lo transforma. El primer paso del cambio es hacia el caos, porque el modelo anterior debe disolverse antes de que se pueda manifestar lo nuevo. 

En el siguiente paso, los patrones se reorganizan en un orden más complejo, produciendo organismos más perfectos. Si tú eres de aquellos preocupados porque tu energía opera con muchos altibajos, a veces precipitándote en un estado de intensa fatiga y, además, oscilas emocionalmente entre la depresión y la euforia, no te preocupes...


¡No, no eres un sicópata bipolar!

Simplemente, todo tu cuerpo está tratando de afinarse a las nuevas frecuencias de luz, igual que cuando vas a captar una emisora de radio, tienes que mover hacia adelante y hacia atrás la sintonía hasta captar el punto exacto, así ahora, oscilas de un estado a otro hasta lograr un equilibrio. Ese mismo proceso físico y emocional vuelve y fluctúa cada vez que la frecuencia del planeta se eleva un grado más. 

Muchas personas, jóvenes y viejas, están presentado fallas de memoria. Esto se debe a la caída acelerada del campo magnético de la Tierra que produce ese efecto, porque el magnetismo es como el adherente que atrapa los recuerdos. Para poder asimilar lo nuevo, el disco duro de nuestro computador interno necesita ser apagado y luego encendido nuevamente. El nacimiento del hombre nuevo se dará en el momento en el que el campo magnético de la Tierra alcance el punto cero. Sólo en esa circunstancia se hace posible completar la reconfiguración de todos nuestros patrones genéticos, y hacerlos aptos para la vida en una dimensión más elevada.
 
 
 
La remodelación del ADN produce oleadas de fatiga y dolor. Hay un período agudo cuando las frecuencias más altas impactan nuestro cuerpo, seguido de un tiempo más suave de asimilación. Durante el ciclo agudo hay necesidad de dormir y descansar más. Hay que advertir que todos estos síntomas son temporales. Durarán mientras la Tierra completa su trabajo de parto y con ella pasaremos por un nuevo nacimiento a la Quinta Dimensión. 
 
 

Si por ahora no puedes concentrarte en nada, comprende que tu cuerpo se está adaptando a los cambios de la Tierra, y tu cerebro y tu sistema nervioso están en reconstrucción.    

Es posible que los dolores del cuerpo se hayan intensificado especialmente del lado derecho y sientas una punzada permanente en la base del cráneo y en las caderas.  Tal vez, sin causas médicas, exista molestia en las rodillas, las piernas y las articulaciones, y un calor interno recorra tu cuerpo produciendo vibración y una sensación quemante.   Si tu corazón a veces acelera sus latidos sin razón aparente.... ¡FELICITACIONES!    eso significa que ya estás activando tu cuerpo de luz.

(Precisamente en estos síntomas es donde el Alphabiotismo puede ser una alternativa adecuada como apoyo, ya que La “Alineación Alphabiótica” unifica instantáneamente los hemisferios cerebrales, desbloquea y balancea las energías dentro del sistema nervioso y muscular; permite que tu energía interna fluya de manera adecuada y armoniza tu vibración.  El Alphabiotismo más que una terapia de sanación es más bien una técnica que permite corregir el desbalance del cuerpo, permitiendole alcanzar una homeóstasis, regularse y alcanzar la salud por sí mismo, llevando a la apertura de la conciencia espiritual). 
 
 
 La mejor forma de comprender este proceso es tomando en consideración que, a nivel molecular, el cuerpo físico contiene ondas de energía que responden de inmediato a la interacción con frecuencias más elevadas, adaptándose a ellas, haciendo cambios en nuestros patrones biológicos.
 

El proceso es simple, las frecuencias elevadas que están llegando a la Tierra activan y aceleran la vibración en nuestras células, y ellas reaccionan irradiando calor hacia los espacios vacíos que las rodean. Esta implosión despierta algunos códigos dormidos del ADN y expande la información nueva hacia los núcleos de otras células, las que también se activan. Así, nuestro cuerpo es el escenario de una reconfiguración en cadena, que resultará en una expansión de la conciencia que es correspondiente con una forma material más sutil y más perfecta.
 

El despertar de la conciencia es aquella posibilidad de comprender el sentido de la vida según un determinado nivel de percepción.


Para la humanidad, la interpretación de la realidad ha estado hasta ahora firmemente anclada en la 3ª dimensión o capacidad de percibir solo una franja muy estrecha de la creación (el 10%), que fluctúa entre las frecuencias: superior al infrarrojo y por debajo del ultravioleta. Por eso el cerebro del hombre, que funciona como una caja de resonancia, ha activado solo ese 10% de su capacidad, mientras duermen el 90% restante de sus posibilidades, porque corresponden a frecuencias de otras dimensiones de luz que no estamos afinados todavía para experimentar. 

Lo que define cual ha de ser la matriz de conciencia de una unidad, llámese planeta o ser humano es la energía de luz que estamos capacitados para asimilar.
 

En la tercera dimensión vivimos esa energía como dos ondas con propiedades diferentes: electricidad y magnetismo.  La porción eléctrica provee la información de los códigos de creación, y la magnética es el aspecto que los estabiliza. En esta forma, las dos polaridades actúan coordinadamente para mantener ese nivel de realidad. Las frecuencias de luz se producen como pulsaciones, y el ritmo de las mismas condiciona los ciclos.
 

La Tierra, por ejemplo, es muy vulnerable a las emisiones electromagnéticas de las explosiones solares que recibe cada once años cuando el sol completa un ciclo y pulsa. También existen ciclos galácticos y cuando uno de ellos termina, nuestro centro galáctico pulsa, disparando energías de frecuencias electromagnéticas altísimas que cambian las matrices de vida en toda la galaxia. Estas frecuencias viajan como ondas, llevando paquetes de información nueva que provocan un ordenamiento más complejo en todos los niveles, desde el solar y planetario hasta el molecular, con el consiguiente salto cuántico en la apertura de conciencia y la evolución de la vida.
 

Si comprendemos esto, estaremos ubicándonos dentro de la situación planetaria que vivimos actualmente. Sabemos que desde 1987 se ha incrementado en la Tierra el impacto de fotones de luz de altísima frecuencia, procedentes del centro galáctico. También hay ya confirmación científica de que, tal vez debido a este bombardeo de energía, algunas constantes planetarias como el magnetismo y la frecuencia Schumann (pulsación de la Tierra) han estado cambiando.
 

De hecho, estamos ya muy cerca de un acontecimiento espectacular que el hombre no conoce: se calcula que antes de finalizar el año 2012 el magnetismo haya alcanzado el punto cero y la resonancia base de la Tierra o frecuencia Schumann, haya subido de 7.8 Hz a 13 Hertz.  
 En el momento crítico en que esto suceda, tendremos la oportunidad de vivir un cambio dimensional que pondrá fin a nuestras limitaciones como seres humanos de 3D.

El primer movimiento hacia establecer un nuevo orden es el caos, y esto lo estamos experimentando ahora.


Si tomas la decisión de creer en estos conceptos, porque has estado sintiendo los síntomas del cambio en tu propio cuerpo, entonces te será fácil aceptar las predicciones establecidas, unas hace cientos y otras hace miles de años. Comprenderás que el planeta no se está acabando, pero Sí el mundo que hemos conocido hasta ahora. 

El objetivo de una alineación Alphabiótica es despertar la consciencia espiritual de las personas y no simplemente ayudarlos con sus problemas físicos e incluso emocionales, aunque esto de alguna manera tenga un alto impacto en la salud física, estructural y mental. 

Las personas que reciben alineaciones alphabioticas de Alphabiotistas con este pensar y hacer, trasmutan su energía a un plano realmente espiritual.

Balance y Armonía

 

Es un sistema alternativo manual que combina el Alphabiotismo, la bioenergía y la naturoterapia, que permite restablecer el flujo de nuestra energía vital, corrige desajustes vertebrales y balancea los hemisferios cerebrales, logrando una armonía que fortalece a todo nuestro organismo contra los estragos del estrés y las malas posturas, manifestándose en un bienestar físico, mental, emocional y espiritual.

El Alphabiotismo es mucho más que otra terapia alternativa

 

El Alphabiotismo es todo un sistema holístico, basado en una aparentemente simple técnica manual. El nombre Alphabiotismo se forma con dos raíces griegas “Alpha” que significa principio y “bios” que significa vida, con esto entendemos que al alphabiotismo se enfoca en un principio de vida que es nuestra energía vital. La energía vital, podríamos definirla en forma general como el sustento universal de la creación, la encontramos hasta en la más pequeña y microscópica partícula, llámese átomo, molécula, partícula subatómica, luz, fotones, etc.

En el ser humano, podríamos decir que es la manifestación de Dios en todos y cada uno de nosotros, cuando esta energía está presente y fluyendo libremente por todo nuestro cuerpo, estamos conectados con nuestro espíritu, con Dios. Y es esta conexión que nos mantiene sanos holísticamente, esto es, considerando todos los aspectos del ser. En otras palabras salud física, mental, emocional y espiritual.
 

Es por ello que el Alphabiotismo se enfoca principalmente en restablecer ese flujo de energía vital que se va bloqueando y disminuyendo en nuestro cuerpo por causas diversas, como podrían ser traumatismos, accidentes, malas posturas y exceso de estrés, principalmente.
 

Esto resulta en una desalineación de nuestra columna vertebral y un desbalance de nuestra cadera, que desde el punto de vista físico nos resulta en un acortamiento aparente de una de las piernas, desplazamiento o esguinces de vertebras que pueden resultar en escoliosis o lordosis moderadas o severas, compresiones intervertebrales que pueden llegar a desarrollar lo que los médicos denominan hernias discales, etc.

Sin embargo, además de los aspectos estéticos y musculo-esqueléticos, lo más importante es que esto deriva en un bloqueo y disminución del flujo natural de nuestra energía vital, ocasionando una merma en la salud física, un descontrol de nuestras emociones y nuestra mente y una separación de nuestra fuerza interior, nuestro espíritu. 


Al iniciar el restablecimiento del flujo de la energía vital se da un balance o sincronía de los hemisferios cerebrales, esto es que empiezan a trabajar ambos en forma conjunta, lo que deriva en un cambio en la percepción de la vida y las relaciones interpersonales.

 

 

Una sesión de BALANCE Y ARMONIA se lleva a cabo en la "mesa alphabiótica" que tiene 30° de inclinación y sobre la cual se recuesta el participante para luego proceder a la evaluación de sus extremidades inferiores, comparando la longitud de ellas para identificar un posible acortamiento secundario a una contractura muscular. Este acortamiento es directamente proporcional al nivel de la afección por estrés de la persona. 

Acto seguido se procede a la medición de la fuerza muscular en los dos brazos, que junto con la maniobra anterior ayudan a determinar el predominio de los hemisferios cerebrales. 

La alineación propiamente dicha consiste en un movimiento preciso de tracción sobre el borde craneal para así lograr la separación de los espacios intervertebrales, que al volver a su posición anatómica quedarán alineados, liberando las contracturas de los nervios, permitiendo un mayor aporte de sangre al cerebro y restableciendo el flujo de la energía vital a través de la columna vertebral.

Esta maniobra, cuando se realiza por un alphabiotista certificado, es perfectamente  segura y puede aplicarse a personas de  todas las edades y condiciones. Se ha realizado en recién nacidos y mujeres desde su primer mes de embarazo.

 

 



Las personas con problemas de columna pueden ver como sus molestias disminuyen e incluso desaparecen en muchos casos desde la primera sesión.

 

Cuando se  realiza esta maniobra, además de una  sensación placentera, el paciente puede experimentar una sensación de ligereza, los colores pueden parecerle más brillantes y la fuerza muscular, comparada con la evaluación inicial, puede incrementar mientras que las contracturas. Musculares y los acortamientos que producían se disminuyen e incluso desaparecen. 

En el 2% de los casos, estas manifestaciones pueden acompañarse de nauseas, vómito, sudoración, fiebre, diarrea o cefalea (dolor de cabeza), lo cual es bastante entendible si se considera que la liberación sanguínea  y nerviosa ocasiona una desintoxicación acelerada del organismo, el cual necesita de una vía de salida para eliminar toxinas como el alcohol, tabaco, medicamentos y otros, que se han acumulado en él a lo largo del tiempo.

Así las personas que más necesitan este proceso experimentarán en algunas ocasiones estas condiciones como parte de su mejoría y en las sesiones subsecuentes irán desapareciendo. 


Como en todo proceso, es necesaria una continuidad. Con su primera alineación puede esperar 48 a 72 horas de beneficio, sin importar el tiempo que haya pasado bajo los efectos del estrés. En las sesiones subsecuentes el efecto benéfico de la alineación será más prolongado, hasta hacerse necesaria solamente una sesión a la semana, cada 15 días o una vez al mes, como medio de mantenimiento y apoyo al despertar del ser.

 

 

El Balance Psico-estructural

 

El hemisferio izquierdo es la mente consciente, y ha sido identificado como el responsable del pensamiento lógico, analítico, el razonamiento, etc. Y juzga constantemente. El 80% de las personas en el mundo son dominantes de este hemisferio. 

El hemisferio derecho es la mente inconsciente, y ha sido identificado como el responsable del pensamiento intuitivo, el creativo, artístico, es multidimensional, omnicomprensivo, es el contacto con nuestro Yo Superior, nuestro espíritu y no juzga. 


Cuando se da un balance o sincronía de ambos hemisferios quiere decir que ambos empiezan a trabajar en forma conjunta, lo que deriva en un cambio de percepción de la vida y las relaciones interpersonales, modificando y afectando en forma positiva el entorno en el que se desenvuelve la persona, como la vida en pareja, la convivencia familiar y laboral. 

Esto se da porque al mismo tiempo que se va restableciendo el flujo de nuestra energía vital y se da el balance y sincronía de los hemisferios cerebrales se produce una apertura paulatina y alineación automática de los chakras, o vórtices energéticos, que genera una armonización del campo biomagnético o cuerpo energético de las personas modificando e incrementando su nivel vibratorio. Esto da como consecuencia un fortaleci-miento del organismo en contra de los estragos del exceso de estrés, permitiendo a la personas retomar el control y romper con el circulo vicioso de “estrés, deterioro físico, emocional y mental, mayor estrés, mayor deterioro.”

Sabemos que el cuerpo humano hace las cosas por alguna razón y trabajamos en armonía con esa inteligencia innata y natural para volver a establecer el balance adecuado. Una vez restablecido el flujo natural de nuestra energía vital entonces y sólo entonces, el cuerpo puede comenzar a recuperarse por sí mismo, restableciendo las reconexiones necesarias para mantener un sano equilibrio a nivel físico, emocional, mental, energético y espiritual.

 

Nuestra Energía Vital

 
Los ALPHABIOTISTAS usamos el término INNERGIA (Energía Interna) para describir el componente más pequeño de la vida en el vasto universo.

Vemos la INNERGIA como una fuerza Espiritual inteligente, y creemos que es el poder que sostiene lo material.

La INNERGIA con respecto a la humanidad, es ese algo que está plenamente presente en una persona que está viviendo un elevado nivel de autorrealización, y disminuida en una persona en la que su conciencia está en deterioro, y casi completamente ausente en la persona que está funcionando en un nivel muy bajo de conciencia.

El usar esta energía interna sabiamente, nos ayuda a aprender y crecer física, mental y espiritualmente.

Es el factor más importante para lograr nuestro potencial máximo.

La conservación y la construcción de nuestro suministro personal de energía, nos hace aptos para vivir y funcionar de la manera más efectiva posible.

El uso eficiente de esta energía interna, nos ayuda a sobreponernos ante el estrés, acelera nuestro desarrollo y nos hace mejores seres humanos.

Cuando estamos unificados (Balanceados y guiados por nuestro interior), somos más fuertes y vivos en todos los aspectos de nuestra existencia.

Cuando estamos separados (Desbalanceados y manipulados por las cosas exteriores), empujamos hacia afuera esa energía, y nos convertimos en personas débiles, ineficientes y agonizantes.

 

Los Músculos y el Imbalance

 

 

 

 

 Los músculos constituyen un punto muy importante en la expresión humana.   Los músculos débiles y sin respuesta, son un indicador de un poder espiritual minimizado.  Una indicación de separación o imbalance.

Cuando una persona es alineada y unificada, el tono muscular se armoniza con el espíritu.  Cuando una persona se separa de su espíritu, se refleja en su actividad muscular perdiendo la fuerza, aumenta la tensión, y el flujo de la energía espiritual es disminuida.

La fuerza muscular balanceada es una indicación positiva de un flujo apropiado de energía, y una señal exterior de que podemos crecer, aprender y tener la fuerza necesaria para lograr aumentar nuestro potencial.

La persona que está muscularmente desbalanceada está en guerra consigo misma, en conflicto y confusión con su interior, manifestando en el exterior un aspecto deprimido, agresivo y doloroso.

 

 

 

El imbalance biomecánico es la señal exterior del dominio cerebral derecho o izquierdo.

La mayoría de las personas (por lo menos el 80%) de la población mundial, son dominantes de su hemisferio izquierdo, ocasionado descompensación en el lado derecho de su cuerpo.

Los estudiosos del cerebro humano coinciden que el hemisferio izquierdo es el asiento del comportamiento analítico, matemático, parcial, creativo, con obsesionada tendencia a lo lógico y materialista.   Mientras que el hemisferio derecho domina la parte izquierda del cuerpo, pero además es el área del cerebro que representa la vida altruista, el amor por la creación, la espiritualidad y el contacto con nuestro Ser Superior.   

Sin embargo, la vida es mucho más bella cuando ambos hemisferios funcionan en balance, en sincronía y armonía.

En este estado de armonía, la inteligencia innata del cuerpo desempeña sus funciones de una manera ordenada. Cuando regresamos al balance, somos como una antena receptora y transmisora que emite y recibe mensajes calibrados del, y hacia el vasto Universo.

 

El Imbalance Postural


El IMBALANCE POSTURAL ocasiona interferencia al flujo natural físico - espiritual del cuerpo humano y se manifiesta como enfermedad física, mental y/o espiritual.

 
El imbalance de su cuerpo representa: desarmonía, exceso de estrés (stress) y finalmente.... ¡Deterioro orgánico!    Todas las enfermedades son la manifestación de un cuerpo desorganizado, contaminado, tanto espiritualmente como físicamente, con un marcado imbalance del lado izquierdo o el derecho del cuerpo.

¿Con cual de esas imagenes se identifica usted?

 

" El hombre es sostenido por una energía vital interna, inmaterial e invisible, las personas que emplean métodos de disciplina que incrementan esta energía, tienen bajo control un poder más grande para su beneficio que el proporcionado por cualquier tratamiento, droga o medicina"                     J.R. Alderman, MD., PH.D

Al equilibrar ambos hemisferios estamos logrando una homeostasis que es una armonía interna en nuestro cuerpo y esto nos capacita para resistir el estrés y percibir más claramente el sentido de la vida. 

Sin interferencias ni bloqueos, nuestra actitud es más alegre, más despierta, podemos afirmar que nos volvemos más espirituales.

Un despertar interno sucede y ese despertar es la expresión plena de nuestro potencial físico, mental y espiritual.

 

El Alphabiotismo es una técnica novedosa que busca restablecer la actividad vital facilitando la circulación de los impulsos nerviosos que procedentes de nuestro encéfalo viajan desde la médula espinal al resto del organismo con los mensajes cerebrales.

Uno de sus objetivos es la corrección de desajustes de nuestras vértebras capaces de alterar esos impulsos nerviosos que bloquean el flujo de energía y, por tanto, nuestro estado de salud.     Actúa ayudando a desarrollar mejor nuestro potencial vital a través de la alineación alphabiótica, liberando los bloqueos energéticos y permitiendo el libre flujo de la energía vital de cada persona.

Los Desajustes Vertebrales

 


Casi todo el mundo es consciente de los problemas musculares, de movilidad y de dolor que causan las dolencias de espalda.     

Sin embargo, a menos que por desgracia se produzca un problema funcional grave, una parálisis de cualquier tipo -normalmente a consecuencia de un accidente- no parecemos ser conscientes de que además de sostenernos la columna tiene otras importantes funciones, entre ellas la de proteger la médula espinal (parte vital de nuestro sistema nervioso central) dando soporte y resguardo al sistema nervioso autónomo (sistema simpático y parasimpático), encargado de regular las funciones vitales fundamentales que son en gran parte independientes de la conciencia y relativamente autónomas, es decir, las funciones vegetativas (aparato cardiorrespiratorio, glándulas endocrinas, musculatura lisa, aparato pilo sebáceo y sudoríparo, etc.). 


Las fibras del sistema nervioso vegetativo simpático se originan en la región media de la médula espinal, unen la cadena ganglionar simpática y penetran en los nervios espinales desde donde se distribuyen de forma amplia por todo el cuerpo. Las fibras del sistema nervioso vegetativo parasimpático se originan por encima y por debajo de las simpáticas, es decir, en el cerebro y en la parte inferior de la médula espinal.


 

 

En suma, la función de soporte y protección de la columna vertebral la convierte en parte fundamental del denominado sistema neuroendocrino mediante el cual se enlazan las funciones del sistema nervioso y las del sistema endocrino a través de neurotransmisores, sustancias bioquímicas, hormonas, factores liberadores o inhibidores, etc.      Precisamente el sistema endocrino -a través de glándulas de la importancia del hipotálamo, la hipófisis, la tiroides, los ovarios, los testículos, el páncreas y las glándulas suprarrenales- es el encargado de iniciar funciones metabólicas fundamentales de nuestro organismo así como de controlar la intensidad de diversas operaciones químicas en las células o de regir el transporte de sustancias a través de las membranas celulares, entre otras funciones.     

Es pues fácil deducir la importancia de que todo el sistema se encuentre en las mejores condiciones posibles a fin de que nuestro organismo despliegue su mayor potencial. Ciertamente son procesos químicos complejos que definen nuestro tono vital y en los que cada vez parece más claro que cualquier alteración en la columna vertebral puede influir.

De la correcta posición de nuestras 24 vértebras depende que la médula espinal y todas las fibras nerviosas -algunas cien veces más finas que un cabello humano- estén debidamente protegidas. De esta manera se posibilita que los impulsos nerviosos viajen libremente entre las células, las glándulas y el cerebro y que la energía vital fluya libremente por nuestro cuerpo.   

Sin embargo, debido a la movilidad de las vértebras, éstas pueden desajustarse por muchas y diferentes causas: caídas, golpes, pesos mal levantados, estrés emocional, pensamientos negativos, falta de descanso, inactividad… se producen entonces lo que podríamos llamar "oclusiones, desajustes vertebrales" o bloqueos de energía.     

Cuando el cuerpo no puede mantener las posiciones naturales de los huesos de la espina dorsal, las vértebras dejan de proteger a la médula y a los nervios espinales, al modificarse los espacios entre ellas... lo que puede causar daños en los tejidos nerviosos vitales situados en ella. Y en ese caso la transmisión de los impulsos nerviosos puede verse distorsionada y al final de la cadena, en algún lugar de nuestro organismo, una de nuestras glándulas se encontrará con que no puede elaborar de forma correcta y ordenada los productos químicos necesarios para nuestro organismo por insuficiente flujo de la energía necesaria para ello.


 

 

Las oclusiones vertebrales , bloqueos energéticos, representan pues una forma muy común de interferencia del sistema nervioso y restan capacidad al cuerpo para alcanzar su máximo potencial.   

Su existencia supone que la habilidad de nuestro cerebro para controlar y coordinar todas las funciones del cuerpo a través de la red nerviosa quede disminuida. 

Sin equilibrio químico nuestra actividad vital se verá resentida ya que las sustancias químicas liberadas determinan nuestro tiempo de respuesta, nuestros niveles de coordinación, nuestros estados de ánimo, nuestras actitudes, nuestros niveles de creatividad, nuestra capacidad para la imaginación e, incluso, nuestra memoria. 

No olvidemos que el desarrollo físico, el mantenimiento de nuestros cuerpos y el grado en el que podemos aprovechar los nutrientes de nuestros alimentos son gobernados por las interacciones químicas de nuestro organismo.

El daño final igual puede manifestarse tras un corto período de tiempo -con dolor en la espalda- que mantenerse oculto durante semanas, meses e incluso años hasta que comienzan a aparecer los primeros síntomas. Hay muchos ejemplos de situaciones adversas en las que el cuerpo tarda mucho tiempo en manifestar señales externas o síntomas que indiquen su presencia. 

De hecho, las enfermedades cardiovasculares, algunas enfermedades degenerativas y el cáncer, por ejemplo, pueden estar desarrollándose durante años sin que quienes las sufren sean conscientes. Y hay que decir que patologías de todo tipo pueden deberse a oclusiones espinales que pueden estar causando serias interferencias sin que la persona sea en absoluto consciente. Aún más, puede ocurrir que los síntomas, si aparecen, lo hagan allá donde los nervios terminan en lugar de en la espina dorsal que es donde el problema, bloqueo de energía, se está produciendo. 

Lo único seguro es que, con dolor o sin él, con síntomas o sin ellos, es imprescindible verificar regularmente el estado de nuestra columna si se quiere mantener un estado óptimo de vitalidad.


La propia inteligencia del cuerpo


La base del sistema de trabajo del Alphabiotismo es la propia capacidad del organismo para tratar de buscar soluciones a sus propios problemas y mantener una vitalidad óptima permanente.    Así, al igual que después de un corte nuestro cuerpo trabaja para repararlo inmediatamente, tras la formación de una oclusión vertebral nuestro cuerpo también hace todo lo posible por corregirla, para que la red nerviosa de comunicación no quede interferida.    Y el instrumento que nuestro organismo utiliza para cambiar y mantener la relación entre las vértebras es el uso de los músculos espinales.

Cuando una vértebra no ocupa, por diversas causas, su posición ideal estos músculos se ponen a 'trabajar' bajo mandato del sistema nervioso para reposicionar la vértebra.     Tenemos muy claro que es el cuerpo el que más sabe acerca de la posición ideal, segundo a segundo, de las vértebras.   Por tanto, es el propio organismo quien completa la tarea del ajuste vertebral tras nuestra intervención. 

Una persona puede presentar como media de 6 a 8 oclusiones- y si se aplican las técnicas de la alineación alphabiótica para corregirlas, facilitan que el cuerpo pueda sanarse así mismo, al restablecerse el flujo de la energía vital.


El Alphabiotismo, tras más de 30 años de experiencia a nivel mundial, trata de buscar su propio lugar entre otras técnicas más populares desde el convencimiento de que es el mantenimiento, el cuidarse diariamente, donde radica la auténtica plenitud de nuestras vidas.



"La propuesta que lanzamos desde el Alphabiotismo es vitalista y no terapéutica".  Queremos que las personas entiendan la alineación alphabiótica como la oportunidad de poder hacer un mantenimiento de forma regular a lo largo de toda la vida. Y es obvio que cuanto más pronto empecemos a alinear, balancear y ajustarnos la columna más rendimiento 'sacaremos' a nuestro cuerpo y a nuestra vida. 

El mensaje para nuestros lectores es simple:

"Dénse a ustedes mismos, a su familia y a sus amigos la oportunidad de equilibrar la química y el flujo energético del cuerpo a fin de que puedan disfrutar de una buena forma física, emocional, mental y espiritual".

 SALUDOS ALINEADOS